Si creemos en el poder de un
amuleto o de un talismán, ese poder nos hace sentimos
fuertes y protegidos, cuando no creemos se rompe el vínculo
entre nosotros y él y por lo tanto ningún poder nos puede transmitir.
La virtud más importante que
tiene un amuleto o un talismán es la de librar a su dueño
de daños y peligros y traerle felicidad y buena suerte.
Pueden estar confeccionados de
cualquier cosa, una piedra, un trozo de madera o metal, una
planta, una concha extraída del mar, un anillo.
Sin embargo, conviene seguir
algunas reglas básicas para la confección de los
mismos.
Sobre ellos se realiza una inscripción
que representa a los poderes de las fuerzas sobrenaturales,
así como a otro tipo de cualidades y atributos, los cuales son
invocados por su portador con el propósito de obtener protección.
Generalmente se llevan colgados
del cuello, en el bolsillo o simplemente los tenemos en casa.
Todos los pueblos de la antigüedad
han confeccionado amuletos con fines protectores y mágicos para
alejar las malas influencias y propiciar el bien. Fueron ideados
por hombres como nosotros que necesitaban protegerse de las
adversidades que encontraban en su andadura por la vida. Hoy
también estamos necesitados.
Los chamanes o brujos deben de
realizar sus amuletos en materiales naturales y reflejar en
ellos lo que se desea conseguir, bien por simbología arraigada
en nuestro subconsciente o con escritos e invocaciones de leyes
superiores.
Es muy importante que la fórmula
utilizada se adapte a la persona con sus raíces para conseguir
aquello que se desea. Así el amuleto funcionará sobre todo cuando
la persona que lo lleve sea capaz de hacer suyas las inscripciones,
los significados, la forma de realización y la fabricación del
amuleto, pero siempre teniendo en cuenta que debe ser potenciado
por las dotes del brujo, creador o chaman..
En multitud de ocasiones nos
sentimos desamparados e impotentes. Si creemos en ellos y los
utilizamos nos sentiremos protegidos. Ellos nos envolverán.
Tal vez, una aureola de bienestar hará que el miedo y las desgracias
se alejen de nosotros recuperando el descanso y la prosperidad.