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Esa voz que nos
sopla al oído “ haz esto ...” nuestro ángel nos “sopla al oído”
lo que debemos hacer. Nuestro ángel guardián está para protegernos
y para decirnos el camino correcto, la conciencia correcta. El
problema es que no siempre queremos aceptarlo.
El Ángel Custodio
forma parte de tu Ser, es la intuición, es esa vocecita sabia
que te susurra al oído los mas bellos mensajes que el Cielo tiene
para vos, mensajes de paz, alegría, amor, humor, esperanza y todos
aquellos adjetivos altruistas que puedas imaginarte.
Este Ángel te recuerda
quien eres en realidad, te muestra el camino de regreso a nuestro
verdadero hogar que es el Padre, Dios.
Nuestro amigo invisible
nos protege tanto física como espiritualmente, nos consuela en
momentos de dolor, nos irradia sus cualidades cuando se lo pedimos,
pero su tarea mas importante y mas difícil es inducirnos a la
oración, porque es a través de la oración como nos conectamos
con nuestros cielos internos y además la oración nos limpia de
la oscuridad que cada ser humano posee.
La oración al limpiarnos
de la oscuridad nos permite recibir toda la abundancia destinada
que la mayoría de las veces se ve obstaculizada, esa abundancia
llamada Luz, es cuando realizamos oraciones la que nos limpia
o si rezamos por los demás los limpia y nosotros decimos Dios
oyó nuestra oración.
Tanto el Catolicismo,
como el Judaismo y también el mahometanismo, reconoce que
todos tenemos al menos un angel custodio (angel de la guarda)
asignado a nuestra persona, para nuestra guía, ayuda y
protección.
Tambien, es Él,
el que nos acompañará en los dos momentos más
importantes de nuestra existencia; en nuestro nacimiento en esta
tierra y en nuestra transcisión al otro plano, que algunos
llaman muerte, y que otros creen que es el verdadero nacimiento,
pues volvemos a ser lo siempre fuimos en realidad.
Oración al Angel de la Guarda o Angel Custodio
Angel de la Guarda dulce compañia. No me desampares, ni de noche,
ni de día hasta que descanse en los brazos de Jesus, Jose y Maria.
Santo Angel, mi guía celestial, a quien tantas veces he entristecido
con mis pecados. No me abandones. Te lo ruego. En medio de los
peligros, no me retires tu apoyo. No me pierdas de vista ni un
solo instante, sino que tus amables inspiraciones dirijan y fortifiquen
mi alma, reanimen mi corazon desfallecido y casi apagado, porque
está sin amor: comunícale alguna chispa de las llamas suaves y
puras que te abrasan, a fin de que cuando llegue el término de
esta vida pueda en tu compañía y la de todos los Angeles obtener
la vida eterna y ver sin cesar a Jesús, amarlo, alabarlo y bendecirlo.
Amen.
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