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No se trata aquí
de defender o atacar una posición o creencia determinada,
sino simplemente, de tratar de dar una explicación a ciertos
terminos muy arraigados en las creencias y conocimientos populares,
que a lo largo del tiempo fueron tergivesados con una gran ayuda
desde el siglo XX por medio del cine norteamericano.
Bruja o Brujo
De acuerdo con
Robin Skelton, Bruja/o se deriva del flamenco Brugge y significa
“Puente”, es decir, un puente entre los mundos de la materia y
el espíritu. Por otra parte, en Tesoro de la Lengua Castellana
de Sebastián de Covarrubias (1611), se reproduce a su vez la tesis
de un licenciado Poza, quien estudió en aquella época la lengua
y la población de España: Bruxa y Bruxo, según Poza, derivan de
la palabra bruex, que en lengua septentrional significa hermano
y hermandad, “aludiendo a la que tienen entre sí unos con otros
estos perdidos, y ciertas señales por donde se conocen, aunque
nunca se hayan hablado ni visto”.
De allí que Félix Llaugé, el muy publicitado y comercializado
Mago Félix, diga con poco característica asertividad acerca de
la Brujería que “en su verdadero sentido, este último término
indica por antonomasia una idea colectiva, una reunión, una comunión
doctrinal”.
Antes que los conservadores
y derechistas pongan grito en el cielo debido a que esto les suena
a Masonería, recordemos: la Bruxería de que habla Poza era una
religión perseguida, clandestina , y como tal, sus devotos hicieron
lo mismo que han hecho quienes defienden una causa en similares
circunstancias; cuando fueron objeto de similar persecución por
parte de Roma, los primeros Cristianos se identificaban entre
sí por medio de ciertos signos, por ejemplo el famoso signo del
pez.
Esta comparación
no pretende establecer nada sino que los seres humanos recurren
a métodos similares en circunstancias similares; también se quiere
puntualizar que no es el mismo caso de la Masonería, ejemplo de
que también es posible recurrir a métodos parecidos por motivos
diferentes; con esto tampoco se pretende expresar un juicio acerca
de la Masonería (si hago tantas aclaraciones es porque ya he visto
lo fácil que es ser malinterpretado en la red), salvo que sencillamente
se trata de cosas distintas.
En primer lugar,
descartemos a los Santeros y Curanderos que con tanta frecuencia
suelen denominarse Brujos en Latinoamérica; de nuevo, en este
caso, no se pretende emitir un juicio, sino dejar en claro que
se trata de acepciones distintas de una misma palabra. Aquí hablamos
de la Brujería como la Vieja Religión de raíces europeas; la Santería
es una religión muy distinta, de raíces africanas, con un sincretismo
de elementos Cristianos e indígenas americanos; y el Curanderismo
es una práctica de orígenes netamente prehispánicos, también con
su dosis de sincretismo.
La Brujería tampoco
es Satanismo, por dos razones: Satán o el Diablo es inadmisible
en las creencias Brujeriles, y un Brujo jamás va a practicar magia
“negra” (odio, muerte, etc.) en contra de alguien más con fines
egoístas. La Brujería ve a la existencia como una dualidad, una
polaridad: positivo/negativo, masculino/femenino, luz/obscuridad.
Pero esto no es lo mismo que Dios/Diablo o bien/mal; la polaridad
en las creencias Brujeriles y Paganas es de complementos, no de
opuestos.
El Brujo no cree
en la existencia de una personificación del Mal, tal como el Diablo
Cristiano; lo que no significa que rechacemos el concepto del
mal. La ética Brujeril es sólida, se basa en la responsabilidad
del individuo y en que todos enfrentaremos las consecuencias de
nuestros actos. Como dice el lema de los detectives televisivos,
“el que la hace, la paga”. Y puesto que la Brujería es una religión
Pagana, estamos obligados a respetar la Vida en todas sus manifestaciones,
así como la integridad física, emocional y espiritual de todos
los seres humanos. El mal no es sino la ausencia de bien: cuando
una persona carece de parámetros éticos, el egoísmo le llevará
a actuar a costa de los demás; pero el Brujo defiende el equilibrio
y la justicia, y jamás abusará o atacará a inocentes. Esa Dualidad
se manifiesta por encima de todo como los aspectos masculino y
femenino de la Divinidad; como consecuencia, el sacerdocio puede
ser ejercido por hombres y mujeres por igual, si bien la manera
de hacerlo será distinta según sea el caso (esto se aplica también
a la Wicca).
La Brujería incluye
la práctica de magia con fines de ayuda física, emocional y espiritual,
sanación propia y ajena, etc., siempre con fines constructivos;
la ética Brujeril se aplica tanto en la vida cotidiana como en
la magia. La Vieja Religión de los Brujos es aquella que fue objeto
de persecución en muchos lugares, como en los Pirineos Vascos
por parte de las autoridades españolas y de los “cazadores de
brujas” franceses tales como Pierre DeLancré. Es debatible si
Wicca es una derivación directa de los cultos Brujeriles, o bien
una reconstrucción especulativa; la Wicca que instauró Gerald
B. Gardner seguía con bastante precisión los lineamientos generales
de la Brujería tradicional, pero la mayoría de sus elementos concretos
–textos de rituales, símbolos, etc.– eran adaptaciones de material
Qabalístico y Masónico; por ello, muchos piensan que todas las
ramas de Wicca o Brujería son de origen moderno, y parten de Gardner.
Esto no es así,
y la historia nos muestra numerosas evidencias de que la religión
de las Brujas se remonta mucho más atrás en el tiempo que la Wicca
Gardneriana, la cual sería una derivación más de ésta, ya sea
de manera directa (por herencia) o indirecta (por emulación) y
con cierto sincretismo.
Chamán
El chamán se distingue
del brujo por la especialización, por así decirlo. Según Rosemary
Ellen Guiley, en su Harper’s Encyclopedia of Mystical & Paranormal
Experience (Castle Books, 1991), el chamanismo engloba “sistemas
mágico-espirituales en los que un adepto entra a un estado alterado
de consciencia y viaja a realidades no mundanas para curar, adivinar,
comunicarse con los espíritus de los muertos”, y otros propósitos.
Están separados de su comunidad debido a sus intensas experiencias
espirituales. “El trance extático separa a los chamanes de otros
adeptos religiosos y mágicos.
Los chamanes no
pueden volverse chamanes sin experimentar trances extáticos, y
llevan a cabo todas sus funciones en trance”. Sin embargo, el
brujo adopta una mentalidad especial para un ritual, un “estado
alterado” más sutil. La diferencia no es tanta, salvo en matices.
El chamán trabaja más en contactar e incursionar en otros planos,
el brujo en la manifestación de lo que proviene de estos planos
en el mundo en que vive. Un chamán conoce hechizos, pero se especializa
en ser un "embajador" y "guía" para su comunidad en los otros
mundos; el brujo es también intermediario, pero su campo de acción
principal es el mundo material. Ambos hacen mas o menos lo mismo,
pero con énfasis en distintos aspectos.
El brujo rural,
el chamán, es mas bien llamado curandero o yerbero por su comunidad,
chamán es una palabra mas urbana y extranjera. Y le dicen así
no por su trato con los espíritus o por sus viajes al mundo astral,
sino por su trabajo de curación. También se le dice brujo, por
su lado sanador y por su lado hechicero, pero no por su uso de
enteógenos ni por sus viajes astrales, ya que la gente no suele
saber de esto. El primer chamán -el primer brujo-, era el que
negociaba con los Dioses, los espíritus de la naturaleza y de
los animales, a nombre de su clan; actualmente, los brujos no
necesariamente representan a una comunidad... lo hacemos para
fines prácticos, ya que somos la porción de nuestra comunidad
que interactúa con diversos planos; pero la comunidad ya no nos
atribuye ese rol, y pocas veces somos conscientes de ello.
Paganismo y
Neopaganismo
Del latín Paganus
(habitante del campo, campesino), su significado ha ido cambiando.
Al extenderse el Cristianismo, el Pagano era quien vivía en comunidades
apartadas, y por lo mismo preservó sus creencias al margen de
la campaña de adoctrinamiento cristiana. Como consecuencia, se
convirtió en una palabra despectiva: puesto que los Paganos se
resistían a adoptar el Cristianismo, debían ser (en opinión de
los Cristianos) ignorantes y no poco estúpidos, cuando por el
contrario, eran bastante inteligentes como para no dejar que les
impusieran una creencia. De significar simplemente “no cristiano”
pasó a significar “anticristiano”, debido a la lógica de que “si
no es de Dios, es del Diablo”, la misma que llevó a la persecución
de la Brujería.
Los Paganos actuales
retomamos la palabra, descartando el sentido peyorativo, para
referirnos a una religión centrada en la Naturaleza, cree en panteones
o pluralidad divina, predominando determinado Dios o Diosa dependiendo
del grupo o tradición.
Stregheria o Strega
Italia es el hogar
de algunas de las más antiguas tradiciones Brujeriles, cuyas raíces
son etruscoromanas. Strega se deriva del latmn Strix, que designa
al Bzho. Esto se relaciona también con la Striga del folklore
romano, una criatura femenina vampírica capaz de transformarse
en búho. Eventualmente, como ha señalado Raven Grimassi, Strix
y Striga llegaron a ser intercambiables.
La palabra latina
Striga evolucionó en la palabra italiana Stregare, hechizar ,
por lo que la bruja fue llamada Strega, literalmente una Hechicera.
Por otra parte, Strigare, en italiano, significa "extraer", lo
que puede relacionarse con el significado de la más antigua denominación
griega para la Bruja, Pharmakis, que significa una hierbera que
hace pociones... evidentemente, extrayéndolas de las plantas.
Aun así, el aspecto religioso de la Brujería se remonta a los
tiempos mas antiguos; incluso Circe y Medea son descritas como
sacerdotisas de Hécate y de Diana, cultos que eran propios de
las zonas rurales y apartadas, al margen de la practicas religión
"oficial" romana, centrada en los Dioses Olímpicos.
Stregheria, en
su uso mas generalizado en países anglosajones, se refiere mas
bien a la Religión de la Brujería, en particular en su vertiente
italiana (la Vecchia Religione, es llamada por sus devotos; Stregoneria
se aplicaría al aspecto "practico", a las artes mágicas Brujeriles.
Para los Brujos italianos, esta distincisn no existe; ambas palabras
son utilizadas como sinsnimos. Se derivan, de hecho, de Strega,
que se refiere a una mujer o Bruja, y Stregone, que es un hombre
o Brujo.
Strega es utilizado
con frecuencia (fuera de Italia) para referirse a la Brujería
italiana, denominandola la Strega o la Tradición Strega, y englobandola
casi siempre como una vertiente mas de Wicca. Esto enfurece a
los Streghe y Stregoni (plurales de las mismas palabras) italianos,
quienes argumentan con justa razón que no existe una "tradición
italiana" como tal, sino que son muchas las tradiciones, y varían
bastante dependiendo de la región.
Warlock (Hechizero)
El vocablo inglés
Warlock (Hechicero) no designa al brujo masculino: Warlock es
una palabra escocesa que significa “Traidor” o “Rompedor de Juramentos”,
y es ofensivo para el Brujo o Wiccan.
Wicca
Generalmente se
piensa que la palabra Wicca es de origen celta y designa a una
persona o gente sabia, y así lo sostiene el Diccionario del Inglés
de Oxford; de ella se derivan las palabras inglesas Witch (Bruja)
y Witchcraft (Brujería). Estudios antropológicos más recientes
indican, sin embargo, que la palabra Wicca (y por consiguiente,
Witch) se origina en la antigua raíz indoeuropea Weik, relacionada
con la magia y la religión; de Weik se derivan, entre otros, los
vocablos Wihen (Consagrar, en alto alemán antiguo), Wikken (predecir,
en alemán medio), y las palabras inglesas Guile (Ingenio, Maña,
Astucia) y Wile (Astucia, Ardid). Así pues, Wicca abarca las nociones
de brujería, sacralidad, predicción, ingenio y astucia, mientras
conserva las connotaciones de su raíz Weik: magia y religión.
Se ha propuesto
también que Wicca se deriva de una raíz que significa doblar o
torcer; sin embargo, esta traducción está muy desacreditada en
la actualidad, y todo indica que es incorrecta. En todo caso,
según quienes la defienden, podría referirse a la capacidad del
brujo para doblegar la realidad de acuerdo a su voluntad (en el
extremo opuesto, algunos detractores de Wicca insisten mordazmente
que esta palabra significa que Wicca tuerce o tergiversa las tradiciones).
Wicca es el nombre
dado por el británico Gerald B. Gardner a una religión fundamentada
en la naturaleza. La Wicca o Brujería es una religión Pagana,
ya que retoma y pone al día antiguas creencias y costumbres anteriores
al monoteísmo, la Vieja Religión de la Brujería, que fue malinterpretada
y perseguida en siglos pasados; sus ritos y celebraciones, siguen
los ciclos de las estaciones. Los practicantes reciben el nombre
genérico de Wiccanos, (o Wiccans, entre los puristas, lo cual
contribuye por desgracia a que muchos vean a Wicca como parte
de la influencia norteamericana).
Originalmente la
palabra Wicca es masculina y Wicce (se pronuncia Wik-key) es la
forma femenina, lo cual ya ha quedado totalmente en desuso. La
Wicca no es una religión organizada; los grupos o covens suelen
ser de trece o menos personas, y no hay líderes globales; aunque
puede haber sacerdotisas y sacerdotes, todos los Wiccanos mantienen
un contacto directo con la Divinidad, sin necesidad de intermediarios.
Incluso hay practicantes solitarios que nunca han pertenecido
a grupos. Los Wiccanos no son proselitistas: consideran que cada
ser humano tiene el derecho de seguir su propio camino o religión
hacia lo Divino, y no buscan atraer miembros o imponer sus creencias.
Las creencias varían,
en las distintas vertientes de Wicca; en términos generales, se
rinde culto a la Divinidad en sus aspectos femenino y masculino:
la Diosa y el Dios. Y estos son identificados por algunos como
sus equivalentes en tal o cual tradición pagana (dioses celtas,
griegos, egipcios, etc.), ya sea según la ascendencia o nacionalidad
del Wiccano, o bien según sus preferencias personales.
La mayoría de los
Wiccanos practica algún tipo de magia: un hechizo es un pensamiento
dirigido, o una oración; otras creencias también se valen de pensamientos
enfocados y oraciones para lograr propósitos definidos. Pero la
magia jamás será usada para fines nocivos, egoístas, o manipuladores;
una norma que muchas vertientes de la Wicca ponen en práctica
es la Rede Wicca: “Si a nadie perjudica, haz lo que quieras”.
Fuente:
Luis
G. Abbadie
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