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Es necesario hallar
un maestro verdadero y también es preciso estar dispuesto a ser
un buen alumno.
" No me sigan
a mí, sino a Ustedes mismos "
ha sido el gran
concepto universal que todos los Grandes Maestros a lo largo de
la Historia de esta y otras humanidades, nos han querido hacer
comprender.
Veamos ahora las
señales que identifican a un maestro falso:
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Codicia:
cuando un maestro acumula más de lo que necesita para servir
adecuadamente, empieza a explotar a sus colaboradores y
estudiantes, y mira a las personas como objetos de explotación
y no como seres humanos de cuyas almas es responsable.
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Lujo:
Es verdad que un maestro debe tener la comodidad para trabajar
mejor en su misión. Cuando lo que tiene lo vuelve satisfecho
y lo hace caer en inercia y vivir para lo que él tiene,
en vez de usar lo que tiene como un medio de prestar un
servicio mejor, sus pertenencias se convierten en su ataúd.
Debe ser capaz de proseguir sus deberes aún cuando le quiten
todo lo que tiene. Debe ser capaz de vivir en un palacio
con desapego y en la pobreza, sin quejarse.
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Relaciones
inmorales: Un verdadero maestro no debe estimular la
lujuria. Por el contrario: debe estimular a sus alumnos
a que establezcan relaciones matrimoniales, pareja y hasta
castidad periódica. Debe tratar por todos los medios destruir
el hechizo del sexo.
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Mentiras:
Ciertos maestros creen que las mentiras son una herramienta
de la diplomacia. Otros mienten al hablar de sí mismos,
de sus planes, de sus anécdotas. Cuando un maestro miente,
no puede servir a los mundos superiores.
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Simulación:
Algunos maestros simulan ser iniciados, mensajeros o que
están en contacto con grandes seres. Esta es una de las
más detestables señales de fracaso.
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Pretensiones:
Algunos maestros hablan de cosas que no hicieron, hablan
de una jerarquía y de su posición en la obra espiritual.
Dicen que son sensitivos, clarividentes, y más. Nada perjudica
más a la Obra que semejantes pretensiones. Recuerda: El
que dice ue sabe la verdad, no la sabe y el que sabe, no
la dice.
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Intromisión
en asuntos personales: Algunos maestros gustan entrometerse
en asuntos secretos de sus seguidores, por causas no válidas.
Es diferente si se trata de una buena razón, como puede
ser la ayuda requerida por el alumno. En caso contrario,
se puede tratar de una manipulación, obteniendo así poder
sobre ellos para usarlo cuando le sirva a sus objetivos.
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Aceptación
de sobornos: Algunos
maestros aceptan que los sobornen y disfrutan complaciendo
los fines egoístas de la gente. Otros, aceptan sobornos
de muchas formas para promocionar a una persona en una organización
propia o de su interés. La aceptación de soborno es una
señal de podredumbre espiritual.
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Felicidad
cuando se los adula:
Los falsos maestros se sienten felices cuando se los adula,
cuando -en realidad-, un maestro verdadero se encuentra
en el punto medio entre el bien y el mal y no se identifica
con ninguno, no dependiendo -por lo tanto-, de ninguna circunstancia
para continuar su acción.
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Fascinación
hipnótica: Algunos
maestros usan métodos hipnóticos para fascinar a sus seguidores.
Tratan de controlar las mentes y acciones de la gente tocando
continua y sistemáticamente ciertos puntos sensibles hasta
eliminar toda resistencia. La fascinación hipnótica ciega
a la gente y la despoja de pensamientos y acciones independientes.
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Mistificación:
Este es un extraño vocablo. Algunos maestros crean misterios
acerca de sí mismos en la conciencia de la gente.
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Anhelo
de popularidad:
Esto lo vemos por todas partes; hay maestros que se denominan
espirituales, que tratan de participar en todas las actividades
mundanas que les pueda aportar prestigio y popularidad.
Ejemplos sobran.
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Vanidad:
Esto es lo peor que un maestro pueda desarrollar. La vanidad
es la señal de que el alma del maestro está vacía y está
tratando de restituirla con su vanidad. Un maestro vanidoso,
crea adeptos vanidosos que con el tiempo aflijen a la humanidad.
Es sabio observar
estos defectos en los líderes espirituales mal rumbeados y alejarse
de ellos hasta encontrar un maestro que sea realmente la encarnación
de la sencillez, del Amor Unidad, del Amor Compasivo, de la sabiduría,
de la humildad, de la creatividad y del servicio.
En cambio, lo que
debe tener, predicar y demostar un verdadero maestro, y son estas
las señales principales que deberás buscar cuando procedas a hallar
un maestro:
Sencillez,
Amor Unidad, Amor Compasivo, Sabiduría, Humildad, Fe, y Servicio.
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