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Los
primeros experimentos con fotografías de Alta Tensión, se remontan a finales del
siglo XVIII. En 1777, George Cristopher Lichtemberg obtuvo unas figuras esparciendo
polvos de licopodio sobre una placa altamente electrizada, que reciben el nombre
de figuras de Lichtemberg.
Cincuenta
años después, un investigador llamado Karsten fabricó un condensador (componente
eléctrico que consiste en dos placas separadas por un aislante o dieléctrico)
en el que las placas estaban formadas por una placa de cobre y una moneda. Entre
ambas, y a modo de dieléctrico, colocó un trozo de vidrio muy delgado. Cuando
aplicó alta tensión a las placas, comprobó que cuando esta desaparecía quedaba
sobre el vidrio la imagen de la moneda. Basándose
en estos estudios, y en los del italiano Tommassi, el físico checoslovaco Bartolomej
Navratil publicó un artículo en 1889 donde por primera vez se utilizaba el nombre
de electrofotografía para las figuras de alta tensión. Con
anterioridad al trabajo de Kirlian, el proceso de fotografiar objetos sometidos
a campos eléctricos fue generalmente conocido como "electrografía" o "fotografía
electrográfica". Sin embargo, se le asignó poco valor al proceso, que recibió
escasa atención por parte de los investigadores. Las
fotografías electrográficas se iniciaron tan temprano como 1898, cuando otro ruso,
Yakov Narkevich Yokdo (también escrito como Todko) expuso su trabajo en una exhibición
fotográfica. La investigación fue publicada por un checo, B. Navratil, a comienzos
del 1900. En 1939 dos
investigadores checos, S. Prat y J. Schlemmer, publicaron fotografías de hojas
mostrando coronas luminosas. En otras palabras, el rebautizado efecto de Kirlian
era un fenómeno físico bien conocido en el siglo pasado. En
los años 60 se estableció una relación entre esas emanaciones y la salud, el psiquismo
y la personalidad profunda de un individuo. Se
abrió ante los ojos de estos experimentadores, un mundo realmente increíble y
revolucionario, todos los seres vivos, desde los mas pequeños a los más grandes,
mostraban un sorprendente "alo" alrededor de su cuerpo, que radiaban un colorido
fantástico, jamás sospechado. Los investigadores descubrieron que no se trataba
de un "alo" estático, sino que presentaba ciertos movimientos y que cambiaba de
forma de un instante a otro. Se
llego a la conclusión de que se trataba de una puerta de carácter activo, el matrimonio
KIRLIAN no se atrevió a formular una hipótesis que diera cuenta de la naturaleza
del fenómeno que había descubierto. En
el momento que se contó con una cantidad de evidencias suficientes, el fenómeno
fue confiado a la supervisión de un destacado grupo de científicos soviéticos,
las pruebas hablaban por si solas, la cuestión se fundaba en encontrar una explicación
racional que revelara la naturaleza del fenómeno y la función que podría desempeñar
este misterioso efecto. A
pesar de estos descubrimientos, los trabajos de los investigadores soviéticos
no fueron tenidos en cuenta por las autoridades de su país hasta bien entrados
los años sesenta; momento en el cual recibieron del Ministerio Soviético de la
Salud Pública una subvención, con la finalidad de que centraran sus investigaciones
en la diagnosis médica. Al
final de la década del 60 se confirmaba la hipótesis: el "alo" no era una simple
emanación del cuerpo físico, se afirmaba que se trataba de una estructura integrada
por electrones e iones, en estado libre. Los
científicos sostenían que se trataba de un estado material desconocido, hasta
el presente, se considero que el "alo" presentaba el aspecto de un plasma que
podría ser considerado como un "Cuarto Estado de la Materia". Semejante descubrimiento
puede ayudarnos a comprender mejor la naturaleza de los fenómenos paranormales,
los científicos soviéticos afirman que el descubrimiento puede ser aplicado en
los nuevos experimentos, la fotografía KIRLIAN puede revelarnos ciertos fenómenos
en el mismo momento en que se están produciendo. El
procedimiento aún genera gran controversia. Otros
soviéticos siguieron las investigaciones del matrimonio Kirlian. El popular Víctor
Adamenko (famoso por sus múltiples investigaciones en el terreno de lo paranormal)
publicó un ensayo titulado Sobre investigaciones de los objetos biológicos en
los campos eléctricos de alta frecuencia, dando cuenta de las posibilidades de
este fenómeno. Otro investigador, Vladimir Inyushin, siguió los pasos de los Kirlian
y formuló hipótesis muy arriesgadas sobre la naturaleza del fenómeno, que harían
escuela. Los Kirlian
aseguraban que la luminosidad reflejada en las placas fotográficas se debía a
propiedades no eléctricas de los cuerpos, es decir, que el resultado de las fotografías
era independiente de las características eléctricas del objeto fotografiado. Inyushin
fue aun más allá y aseguró que el contorno brillante de los fotografías correspondía
con la "energía vital". Sus afirmaciones se basaban especialmente en el llamado
"efecto fantasma", fenómeno mediante el cual era posible fotografiar el "aura"
de por ejemplo un trozo de hoja que hubiera sido previamente amputado. En
occidente las investigaciones sobre este fenómeno comenzaron de la mano de la
norteamericana Thelma Moss. La lectura de un libro titulado Descubrimientos Psíquicos
tras el telón de acero, motivó a esta psicóloga a viajar a la entonces Unión Soviética
para conocer personalmente a quienes investigaban sobre "Las fotografías obtenidas
por medio de campos eléctricos de alta frecuencia". A su regreso, Thelma Moss
realizó intensos estudios sobre este fenómeno, dando pie a que nuevos estudiosos
se adentraran en la investigación. |