| Esta
energía, subiría verticalmente por medio del fluido espinal, a través de la columna
vertebral, y "alimentaría" el cerebro, modulando su actividad.
La
kundalini sería una energía evolutiva, y según el
grado de activación en el individuo, condicionaría su estado de conciencia. Según
las religiones orientales, cuando un ser humano llegara al máximo desarrollo y
activación de esta energía, conseguiría la iluminación, estado evolutivo en que
se trascendería el ego y se desarrollaría la supraconsciencia y el amor universal. Los
grandes Maestros espirituales de la humanidad, como Jesucristo, Buda,
Zoroastro, Krishna, Quetzalcoatl, habrían
llegado a su máximo desarrollo. Respecto
a la representación simbólica de la kundalini, anteriormente mencionada,
cabría recordar que la serpiente, ha sido venerada en muchas culturas, como un
animal sagrado. Así
pues en la antigua civilización egipcia, la serpiente que llevaban los faraones
en sus coronas, representaba su divinidad y alta iniciación (era símbolo de alta
maestría). También en las culturas mayas y aztecas se veneraba a la serpiente
emplumada (símbolo de la ascensión de la energía psíquica). Asimismo tenemos el
ejemplo de la serpiente de los israelitas que sanaba en el desierto. Finalmente,
encontraríamos representada la serpiente en el conocido caduceo de mercurio,
símbolo de la medicina. El
gran objetivo de las prácticas yóguicas y tántricas es el desbloqueamiento de
los nadis (ríos) y el despertar de la energía kundalini.
No obstante, los instructores de yoga advierten sobre el peligro que acarrea un
despertar prematuro de la serpiente. En este sentido, todos los grandes maestros
espirituales, advierten a este respecto, la necesidad de no forzar nunca en absoluto
esta energía. El tantra
y el kundalini yoga, son consideradas técnicas muy controvertidas, calificadas
por muchos maestros de especialmente peligrosas. El místico Ramakrishna
describió ese despertar de esta forma: Cuando
Ella despierta, experimento a veces una sensación de hormigueo desde los pies
a la cabeza. Hasta que no llega al cerebro, conservo la conciencia, pero en cuanto
llega ahí, permanezco muerto para el mundo exterior. Las funciones de ver y oír
cesan. Y ¿quién va a hablar entonces? La distinción entre «yo» y «tú» se desvanece.
Algunas veces trato de deciros todo lo que veo y siento cuando ese poder misterioso
asciende hasta aquí [señala el corazón] o hasta aquí [señala la garganta]. Desde
este estado es posible hablar, lo cual yo hago. Pero cuando kundaliní sube más
de aquí [señala la garganta] alguien me tapa la boca, por decirlo de alguna manera,
y suelto las amarras. Más de una vez me propongo relataros todo lo que siento
cuando kundaliní sube más arriba de la garganta, pero cuando pienso en ello la
mente sube de un salto y el asunto queda terminado! La
pronunciación más correcta podría ser kundaliní. Tradicionalmente
se la considera como una forma de shakti (energía); que asciende
a lo largo de la columna vertebral zigzagueando por los dos nadis
(ríos) principales ida y pingala en torno a los chakras, que (según la creencia
tradicional) se encontrarían a lo largo de un nadi central llamado abadhuti. El
orientalista italiano Giuseppe Tucci (influenciado por psicologo suizo
Carl G. Jung) cree que la shakti kundaliní se puede interpretar
como lo que se denomina la libido (en psicoanálisis y psicología). |